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EL CARDIÓLOGO ROMÁN LEZÁUN ABORDA EL SÍNCOPE Y SUS SEÑALES DE ALERTA EN UNA SESIÓN CLÍNICA EN EL COLEGIO DE MÉDICOS.

La actividad, celebrada el 26 de mayo, se enmarca en el programa “Diálogo intergeneracional de la Medicina: Historia clínica integral”, impulsado por la Vocalía de Médicos Sénior.

El Colegio de Médicos de Navarra acogió el pasado 26 de mayo la sesión clínica centrada en el abordaje del síncope, impartida por el cardiólogo Román Lezáun Burgui. Bajo el título “El síncope como disfraz”, ofreció una revisión práctica y clínica de este síntoma frecuente en la práctica médica, haciendo especial hincapié en la importancia de diferenciar los cuadros benignos de aquellas situaciones que pueden ocultar patologías cardiovasculares graves y potencialmente mortales.

Durante la sesión, Lezáun recordó que el síncope se define como una pérdida transitoria del conocimiento y del tono postural causada por una disminución momentánea del flujo sanguíneo cerebral. Según explicó, representa alrededor del 3% de las atenciones en urgencias y hasta un 23 % de la población anciana presenta un síncope.

El especialista subrayó que uno de los principales retos diagnósticos consiste en distinguir el síncope de otras situaciones que no lo son, como las crisis epilépticas, los accidentes cerebrovasculares, las alteraciones metabólicas o las caídas accidentales. Asimismo, repasó la clasificación fisiopatológica del síncope, diferenciando entre el síncope reflejo o vasovagal, el síncope ortostático y el síncope cardíaco, este último considerado el de mayor riesgo por su relación con arritmias o cardiopatías estructurales.

Evaluación Inicial. Las banderas rojas.

En la evaluación inicial el experto formuló tres preguntas críticas que todo médico debe responder: ¿Es una pérdida transitoria del conocimiento?, ¿existe una etiología clara?; ¿hay datos que sugieran alto riesgo cardiovascular o muerte súbita?

Uno de los mensajes centrales de la ponencia fue la relevancia de la historia clínica detallada (testigos del evento, pródromos) y del electrocardiograma en la valoración inicial del paciente. El cardiólogo insistió en que la anamnesis detallada, la exploración física con auscultación, toma de presión arterial en decúbito y bipedestación y el ECG de 12 derivaciones (fundamental en el 100% de los casos) permiten orientar la mayoría de los diagnósticos y detectar posibles “banderas rojas” que requieren derivación urgente o manejo hospitalario.

En este sentido, explicó que determinados signos, como la pérdida de conocimiento durante el esfuerzo físico, la ausencia de síntomas previos, la presencia de palpitaciones o los antecedentes familiares de muerte súbita, pueden indicar un síncope de origen cardíaco y exigir una actuación inmediata.

Por el contrario, los criterios de bajo riesgo para aquellos pacientes que generalmente pueden ser estudiados y seguidos en atención primaria son: una historia larga de síncopes recurrentes con las mismas características, presencia de pródromos típicos (sudoración, palidez, náuseas, calor), desencadenante claro (bipedestación prolongada, dolor,

miedo, tras comer) y exploración física y ECG completamente normales.

Casos prácticos para diferentes tipos de síncope

La sesión incluyó además varios casos clínicos prácticos orientados a facilitar el reconocimiento de diferentes tipos de síncope en la consulta. Entre ellos, se analizó el caso de una joven con un síncope vasovagal clásico de bajo riesgo, el de un paciente anciano con hipotensión ortostática relacionada con medicación antihipertensiva y el de un varón con un síndrome de Brugada asociado a un elevado riesgo arrítmico y de muerte súbita.
Román Lezáun concluyó que “el síncope es un síntoma frecuente y que la historia clínica y el ECG permiten definir el 85% de los diagnósticos”, remarcando además que el principal objetivo del médico generalista debe ser descartar una causa cardíaca de alto riesgo. “No todos los síncopes necesitan hospitalización; la estratificación del riesgo evita saturar los servicios de urgencias”.

Pediatría cierra el segundo ciclo

El programa “Diálogo intergeneracional de la Medicina: Historia clínica integral” tiene como finalidad promover el intercambio de experiencia y conocimiento entre distintas generaciones de profesionales médicos, reforzando el valor de la historia clínica y del razonamiento médico como herramientas esenciales para una atención integral y humanizada.

El programa está especialmente dirigido a médicos jóvenes, residentes y estudiantes de 5.º y 6.º curso de Medicina, que encontrarán una oportunidad única para aprender de la experiencia clínica acumulada de los profesionales sénior, contrastar miradas y fortalecer competencias clave para su futuro profesional.

La sesión clínica de Pediatría con Raimon Pelach Pániker (Sénior) y Uxue Portillo, Leire Gardoki y Ana Munárriz, con el título “Entrevista clínica con el adolescente: Role-playing”, cerrará el segundo ciclo del programa, el próximo 16 de Junio.

 

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