MUSEO DEL MÉDICO RURAL DE CINTRUÉNIGO: LA CASA DONDE LA MEDICINA NUNCA CERRABA.
Un espacio que conserva la memoria de una forma de ejercer la medicina basada en la cercanía, la escucha y la disponibilidad permanente.
Hay casas que guardan objetos y casas que guardan historias. La Casa-Museo del Médico Rural de Cintruénigo guarda, sobre todo, la memoria de una forma de entender la medicina que durante décadas estuvo profundamente ligada a la vida de todo un pueblo.
El reportaje “La casa donde la medicina nunca cerraba”, publicado en el número 151 de la revista Panacea del Colegio de Médicos de Navarra, invita a cruzar el umbral de esta singular vivienda y descubrir cómo era la vida y el trabajo de un médico rural durante buena parte del siglo XX.
La antigua casa y consulta de José Jiménez Borobia se conserva hoy prácticamente como quedó cuando el médico y su esposa, Tomasa Moreno Remondo, conocida cariñosamente como Tomasita, vivían y atendían a sus pacientes. Mobiliario original, instrumental médico, aparatos de laboratorio, documentos, fotografías y objetos personales permiten reconstruir un mundo en el que la consulta formaba parte de la propia vivienda y en el que la medicina no entendía de horarios.
La casa-museo es mucho más que una colección de instrumentos médicos. Es el retrato de una manera de ejercer la profesión desde la proximidad, la responsabilidad y el compromiso con las personas. Una medicina en la que el médico estaba disponible prácticamente a cualquier hora y conocía de cerca la realidad de sus pacientes y de sus familias.
Impulsado por el Ayuntamiento de Cintruénigo, el museo ocupa la vivienda original de la familia y ha sido restaurado respetando su esencia. El proyecto, que ha contado con una inversión de 98.091,92 euros, financiada con fondos europeos FEADER y del Gobierno de Navarra, pretende conservar este patrimonio y convertirlo también en un recurso turístico, educativo y cultural.
Pero son los pequeños detalles los que convierten la visita en una experiencia especialmente evocadora: una fotografía familiar, un libro, un documento profesional o un instrumento médico situado en el lugar donde fue utilizado durante años. Elementos que permiten imaginar al médico entrando y saliendo de su consulta, atendiendo una urgencia o visitando a un paciente.
El reportaje de Panacea 151 recupera así no solo la figura de José Jiménez Borobia, sino también la de tantos médicos y médicas rurales que hicieron de la cercanía una parte esencial de su profesión.
Lee el reportaje completo “La casa donde la medicina nunca cerraba” en Panacea 151.






