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Salud MIR: La prevalencia de malestar psicológico se concentra en el primer año de residencia.

De los 877 nuevos casos atendidos en el PAIME durante 2017-2018, 162 son menores de 30 años, un 15%

Los diagnósticos más frecuentes son los trastornos adaptativos (39,1%)

 El 87% de los MIR atendidos se reincorpora a su plaza una vez recuperados

El periodo de aprendizaje de los MIR es, en determinadas ocasiones, proclive al estrés debido al complejo contexto asistencial y a ser una etapa emocionalmente difícil, algo que puede derivar en el desarrollo de enfermedades de salud mental y/o adicciones si no se detecta a tiempo y se dotan de las herramientas necesarias. Así se puso de manifiesto durante la Jornada la Salud del Médico Interno Residente organizada por el Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos (CGCOM)

Durante el encuentro, se expusieron las cifras sobre esta realidad, de numerosos estudios previos y se analizó la muestra extraída de los datos del Programa de Atención Integral al Médico Enfermo (PAIME) en relación al MIR, un programa auspiciado por la Fundación para la Protección Social de la Organización Médica Colegial (FPSOMC) y los Colegios de Médicos para atender a los médicos que padecen problemas de salud mental y/o adicciones.

Según los datos de este programa, en los dos últimos años, 2017-2018, se ha atendido 877 nuevos casos, de los cuales 162 son menores de 30 años. Se trata de uno de los segmentos que más ha aumentado en los últimos años.

La Jornada contó con la participación del Dr. Serafín Romero, presidente del Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos (CGCOM); la Dra. Mª Rosa Arroyo, vicesecretaria del CGCOM; así como por los promotores de la misma, la Dra. Alicia Córdoba, representante Nacional de Médicos Jóvenes y Promoción de Empleo; y Dr. Francesc Feliu, representante Nacional de médicos Tutores y Docentes del CGCOM.

En ella, participaron expertos en la materia, entre ellos Nina Mielgo, directora de la Fundación para la Protección Social de la Organización Médica Colegial; Toni Calvo, director de la Fundación Galatea; Dra. Mª Dolores Braquehais, coordinadora asistencial de la Clínica Galatea; y Dr. Rogelio Altisent, director de la Cátedra de Profesionalismo y Ética Clínica de la Universidad de Zaragoza;

Durante el encuentro, se expusieron, además, dos trabajos sobre la materia de la mano de la Dra. Candela Pérez, autora de la Tesis Doctoral “El médico residente como paciente” de la Universidad de Zaragoza; y Dra. Carmen Muñoz, autora de la Tesis Doctoral “Factores genéticos y de personalidad de vulnerabilidad-protección al estrés en médicos internos residentes”, de la Universidad Complutense de Madrid.

El objetivo de este encuentro era exponer la realidad de este problema y analizar el papel de los médicos residentes, adjuntos, tutores y Colegios de Médicos para identificar a potenciales residentes cuyo estrés y malestar psicológico pueda derivar en un problema de salud mental y/o de adición de sustancias.

Inició el turno de intervenciones el Dr. Serafín Romero quien aludió a la importancia de celebrar jornadas como ésta que ponen el foco en algo tan fundamental como es la salud del MIR: “Garantizar la buena salud de los médicos internos residentes es comprometerse con la sociedad y con una atención sanitaria de calidad”, explicó.

En este sentido, puso en valor el papel de los Colegios de Médicos para atender a sus profesionales cuando enferman, entre los que se encuentran los residentes, y recordó que una de las principales herramientas para proteger la salud de los MIR es la palabra “para comunicar y difundir” programas como el PAIME y la Fundación Galatea que atienden y recuperan a los médicos con problemas de salud mental y/o adicciones.

Asimismo, puso de manifiesto que desde la profesión médica se intenta “intervenir en políticas de recursos humanos para que incidan en la salud del MIR” e implicar a los estudiantes de Medicina, MIR y tutores para que desde las primeras etapas se conciencien y detecten las causas que afectan a su salud.

Por su parte, Nina Mielgo resaltó “el compromiso de protección integral de la FPSOMC para todos los médicos” y, concretamente, la atención clínica y social a la salud del MIR. “Desde la Fundación se promueven acciones para la protección, promoción y prevención de la salud de los residentes”, aseguró.

Sobre la realidad de las cifras habló la Dra. Mª Rosa Arroyo, quien, en primer lugar, agradeció la iniciativa de las vocalías del CGCOM de Médicos Tutores y Docentes y de Médicos Jóvenes y Promoción de Empleo; de haber insistido “en un tema tan relevante”

Aseguró que, aunque no existe un registro sistemático que recoja a nivel nacional el número de MIR con problemas de salud mental y/o adicciones, se ha analizado una muestra de los datos del Informe PAIME.

En este sentido, aludió también a estudios previos que inciden en la prevalencia elevada de riesgo psicopatológico, agotamiento emocional y pérdida de motivación entre los MIR, especialmente en las primeras etapas de residencia, ya detectada durante periodo de formación de grado.

“El PAIME no es solo asistencial, si no que requiere fomentar la promoción, prevención y rehabilitación del paciente para su desempeño profesional; empezando por el principio, que es el autocuidado, a través de hábitos para una buena salud”, señaló.

Es por ello que durante su intervención, recomendó detectar desde las Unidades de Prevención de Riesgos Laborales desde el comienzo de la actividad profesional y facilitar vías de acceso a los programas específicos preventivos desde los Colegios de Médicos.

De los MIR con malestar psicológico, el 45 % se encuentran en el primer año de residencia

La Dra. Arroyo insistió en la importancia de la formación y recordó la existencia de los Talleres de la Fundación Galatea para MIR, Tutores y UPRL, orientados a la promoción de un ejercicio saludable de la profesión; así como el curso PAIME de la Fundación para la Formación de la OMC con 1.065 matriculados, abierto hasta el 11 marzo 2020.

Sobre la muestra extraída del Programa de Atención Integral al Médico Enfermo (PAIME) y los datos recogidos a través de los Colegios de Médicos de España se evidencia que de los 877 nuevos casos atendidos en el PAIME durante 2017-2018, 162 son menores de 30 años, un 15 %, del total.

La distribución por sexo coincide con los datos generales siendo la prevalencia mayor en mujeres (61%) que en hombres (39%).

Entre las especialidades, es mayor la incidencia en la Medicina Familiar y Comunitaria; seguida de Psiquiatría y prevalecen los casos por enfermedad mental (74,4%) más que adiciones (25%), incluyendo las adiciones sin sustancia. Asimismo, solo 10% de los registrados requirieron ingreso, en comparación con 20% de la muestra global y se evidencia que el 87 % de los MIR atendidos se reincorporan a su plaza una vez recuperados.

Por otro lado, según el centro de estudios CESM la distribución por año de MIR es aproximadamente del 25% en el primer año de residencia, y es precisamente, en este periodo, donde se concentra el mayor número de MIR que padecen malestar psicológico, siendo un 45% del total.

Los diagnósticos más frecuentes son los trastornos adaptativos (39.1%)

Por su parte, la Dra. Mª Dolores Braquehais presentó los principales datos que se desprenden del estudio longitudinal sobre la salud de los MIR en Cataluña sobre un seguimiento de 2013 a 2017 y expuso la evolución de la demanda y perfil clínico de los MIR atendidos en el programa asistencial del Programa Atención Integral al Médico Enfermo (PAIME) de la Fundación Galatea entre los años 1998-2018.

Tal y como puntualizó, los diagnósticos más frecuentes son: trastornos adaptativos (39,1%), trastornos afectivos (23%), trastornos de ansiedad (18%), adicciones (5,7%), trastornos de personalidad (3,9%) y trastornos psicóticos (2,1%).

Asimismo, puntualizó que los trastornos afectivos aumentan a lo largo de toda la residencia en mujeres, así como la auto prescripción de psicofármacos. Sin embargo, el consumo de alcohol en hombres mengua a lo largo de la residencia, aunque es mayor en los primeros años.

“El periodo MIR es un momento de transición de la juventud a la edad adulta a nivel personal y profesional y es difícil a nivel emocional, se pasa de un modelo teórico a uno práctico, las expectativas chocan con la realidad” señaló la Dra. Braquehais quien insistió en la importancia de contextualizar y entender el entorno de los residentes para atender cada situación.

Prevención, evaluación y protección al MIR enfermo, responsabilidad del docente

El Dr. Altisent explicó que en el desarrollo profesional de los médicos el periodo de formación del MIR “tiene un significado especial para consolidar la capacitación del especialista, con algunas características singulares como es la adquisición de las habilidades propias que van a cristalizar ya para el resto de una vida profesional. Pero este proceso ya arranca en el Grado, de modo que hay algunos problemas patológicos o disfunciones cuya detección se podría hacer en la Facultad de Medicina”.

El director de la Cátedra de Profesionalismo y Ética Clínica de la Universidad de Zaragoza reconoció que “resulta especialmente preocupante que el acceso a las plazas de formación MIR no tenga ningún procedimiento de selección en función del perfil personal, por ejemplo, para orientar a quienes no tienen idoneidad para la relación clínica”.

Subrayó que “la Organización Médica Colegial, por su responsabilidad social, está en una posición privilegiada para promover un espacio de trabajo y coordinación con las Facultades de Medicina y la Comisión Nacional de Especialidades que permita abordar con un enfoque preventivo los problemas que se plantean en la evaluación continuada del MIR que no alcanzan las adecuadas competencias por razones de salud o por perfil de personalidad. No solo es una cuestión de cuidado de la salud de los médicos, es también, y sobre todo, una cuestión de calidad asistencial y de seguridad del paciente”.

El director de la Fundación Galatea, Antoni Calvo, manifestó que, a pesar de que no es una situación alarmante, sí que existe preocupación ante el sufrimiento emocional de muchos profesionales jóvenes de la salud (en este caso, médicos residentes) y la limitación de recursos y de habilidades que presentan para hacerle frente. Esta preocupación tiene como contrapunto el hecho de que se trata de profesionales muy preparados y muy competentes desde el punto de vista técnico.

“Sabemos que los jóvenes que quieren dedicarse a la Medicina son perfiles académicamente muy competentes y con alta capacidad de sacrificio. Por todo ello, desde la experiencia de Fundación Galatea y con los estudios sobre la salud de los MIR de que disponemos, consideramos que debemos mantener dos objetivos en paralelo: por una parte, dar asistencia a los MIR que presentan dificultades, sufrimiento emocional y, en algunos casos, patología mental y, por otra, promover estrategias preventivas y de promoción de la salud para un ejercicio de la medicina saludable, donde sea compatible estar muy bien preparado técnicamente y, a la vez, disponer de recursos para la gestión de las emociones y capacidad parar enfrentar las dificultades propias de la medicina y de trabajar en un sistema sanitario complejo”, afirmó.

Según Calvo, la prevención debe incluir una reflexión de las administraciones sobre la necesaria revisión de los planes de estudio de las facultades de Medicina.

Tutores y docentes abogan por disponer de un mayor tiempo para la tutorización del residente

El Dr. Francesc Feliú subrayó que el personal docente en general y los tutores en particular, “no estamos ajenos a la problemática del residente enfermo. Todo lo contrario, estamos especialmente sensibilizados ante situaciones de frustración, de “sufrimiento” de nuestros residentes que ponen en riesgo no sólo su integridad física y psíquica sino su aprovechamiento docente, situación que conlleva a una mayor sensación de estrés y de fragilidad”.

El representante nacional de médicos Tutores y Docentes del CGCOM lamentó que “no disponemos en la actualidad de las herramientas ni recursos necesarios para dar una respuesta de calidad al reto que ello supone. Ni la normativa actual vigente ni los programas formativos están actualizados, y la situación de alta complejidad de la medicina moderna, la super especialización y la competitividad, es decir, la alta exigencia en el ámbito de la medicina moderna pone de manifiesto la necesidad de un cambio de paradigma”.

El Dr. Feliú incidió en que “los tutores y docentes abogamos por disponer de un mayor tiempo para la Tutorización del residente, la creación de unos mecanismos de vigilancia de forma continuada, con protocolos de reconocimiento médico (por parte de Salud Laboral), un amplio conocimiento de las responsabilidades y deberes, tanto asistenciales como docentes por parte de los propios residentes, de todo el personal docente implicado y de la administración sanitaria, así como una adecuación de los planes formativos de las diferentes especialidades, entre otras propuestas”.

Concluyó que “necesitamos una mayor presencia del Colegio de Médicos, que adopten realmente un papel de “mediador” entre el residente, el tutor y la institución sanitaria, también para la protección de la salud”.

El papel de los colegios de médicos y administraciones públicas es trascendental para evitar que MIR terminen siendo médicos enfermos

Por su parte, la Dra. Alicia Córdoba recordó que “para hablar de la salud del MIR primero vamos a remontarnos a los inicios del estudiante de Medicina, donde para entrar se exigen notas en torno a 12 puntos, seguida de una carrera de 6 años, donde nos enseñan muchos conocimientos teóricos y científicos, pero como decía el Dr. Josep de Letamendi, el médico que sólo sabe de Medicina, ni Medicina sabe”.

Manifestó que “esto continua con el examen MIR, que evalúa conocimientos teóricos y que nos permite obtener un número de orden, que no te hará ser ni mejor ni peor médico pero que marcará tu futuro profesional por la importancia que tiene, y en torno a este examen gira el miedo a equivocarnos al elegir, a no saber cuál es la mejor unidad docente o en la que más vamos a investigar…”.

La representante nacional Jóvenes y Promoción de Empleo del CGCOM hizo hincapié en que “muchos estudios relacionan el inicio de la formación médica especializada del Médico Interno Residente (MIR) con el desarrollo de estrés ya que supone, entre otros, mayor responsabilidad, cambio de medio laboral, nuevos compañeros y jefes, contacto con pacientes y familiares, necesidad de nuevo aprendizaje, cambios en los tiempos y ritmo de trabajo, cambios en el estatus económico, en las expectativas y, en algunos casos emancipación de familia de origen, cambio de ciudad, etc. Todo ello conlleva un considerable cambio en su estilo de vida”.

La Dr. Córdoba concluyó que “el doctor del futuro será uno mismo, por lo que es necesario mentalizarse de la importancia que tiene cuidar la salud del MIR, con un papel fundamental por parte de los colegios de médicos y administraciones públicas, con un papel trascendental para evitar que médicos MIR terminen siendo médicos enfermos, con un trabajo conjunto que involucren a residentes, tutores y servicios de prevención de riesgos laborales con la implicación de tutores, con cursos, seminarios que permitan orientar aquellas maneras de conseguir hábitos saludables y desarrollando habilidades necesarias y creando espacios para debatir, reflexionar y contar experiencias personales”.

Finalmente, se expusieron las dos tesis doctorales. La Dra. Carmen Muñoz, autora de la Tesis Doctoral “Factores genéticos y de personalidad de vulnerabilidad-protección al estrés en médicos internos residentes”, de la Universidad Complutense de Madrid.

El objetivo de este trabajo es establecer un modelo predictivo de vulnerabilidad/protección frente al estrés laboral que relacione variables de personalidad y variables genéticas con el desarrollo del estrés laboral en los médicos que inician la formación médica especializada.

La Dra. Candela Pérez, autora de la Tesis Doctoral “El médico residente como paciente” de la Universidad de Zaragoza aseguró que “los médicos residentes tienen un buen estado de salud general”.

Sin embargo, tal y como señaló, presentan mayor riesgo de consumo intensivo de alcohol, depresión y ansiedad que la población no médica y que los médicos en otras etapas profesionales. Cuando enferman, utilizan vías alternativas de atención y, a menudo, se automedican. Es frecuente que acudan a trabajar estando enfermos. Consideran habitual la vulneración de la confidencialidad, pero minimizan o justifican esa pérdida. El papel de los tutores y jefes docentes es fundamental para abordar la enfermedad en los MIR, que puede tener repercusiones para su futuro profesional, el sistema sanitario y los pacientes.

Esta Jornada está acreditada con 2 créditos ECMECs.

 

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