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Dr. Carlos Beaumont: “La ola de solidaridad que ha traído la pandemia no debe caer en el olvido”.

Carlos Beaumont Caminos, vicepresidente segundo del Colegio de Médicos de Navarra y médico de urgencias en el Complejo Hospitalario de Navarra (CHN), nos cuenta cómo ha vivido su lucha frente a la COVID-19.

“Hemos tenido que ir aprendiendo y adaptando nuestros centros según la pandemia iba avanzando”

“Nos preocupaba ser vectores de transmisión de la enfermedad a nuestro seres queridos”

“El número de PCR realizadas debería haber sido mucho mayor”

Esta pandemia de COVID-19 ha sido una muy dura prueba para el sistema sanitario y para todos sus profesionales. Nos hemos enfrentado a algo desconocido con equipamientos que, al inicio, eran insuficientes o inadecuados. Hemos tenido que ir aprendiendo y adaptando nuestros centros según la pandemia iba avanzando.

Cuando aparecieron los primeros casos, a finales de febrero, la sensación principal que reinaba era de incertidumbre. No sabíamos muy bien cómo identificarlos (el criterio geográfico impidió diagnosticar muchos casos al inicio), desconocíamos todo acerca del tratamiento y tampoco sabíamos cómo se iban a desarrollar los acontecimientos (a pesar de que teníamos el ejemplo cercano de Italia).

Comenzábamos cada día de trabajo no con miedo, pero sí con respeto a lo desconocido. Aunque, por qué no decirlo, muchos de nosotros hemos tenido miedo a ser vectores de transmisión de la enfermedad a nuestros seres queridos. Creo que más que por nosotros mismos, este miedo era por nuestros padres, abuelos, hijos o parejas.

Actualización continua, adaptación de protocolos

En mi caso, en el Servicio de Urgencias del Complejo Hospitalario de Navarra (CHN), se produjo una importante reorganización, sectorizando el ingreso en dos circuitos diferentes: respiratorio (sospechosos de COVID-19) y no respiratorio. Los protocolos de actuación iban cambiando casi día a día, lo que nos exigía una actualización continua en el manejo de los pacientes. Esta capacidad de adaptación del Servicio y reorganización interna nos ha permitido atender a los pacientes de la manera más ágil posible, priorizando su propia seguridad y la del personal sanitario. Por seguridad se restringió el acompañamiento a los pacientes, lo que ha hecho más difícil la estancia en Urgencias a algunos de nuestros pacientes y sus familiares. A pesar de intentar dar toda la información por teléfono, las familias han echado de menos no poder acompañar a sus seres queridos.

De igual modo que el Servicio de Urgencias, en pocos días el CHN se supo adaptar de manera admirable a una situación sin precedentes, reubicando personal, reorganizando circuitos y plantas de hospitalización, adecuando nuevos espacios… También es de destacar el trabajo del Servicio de Urgencias Extrahospitalarias, organizando el dispositivo de Refena, la recogida de muestras a domicilio o adecuando el Hotel Iruña Park para alojar pacientes; y, por supuesto, también el de la Atención Primaria.

Equipos de protección y test diagnósticos

Las deficiencias iniciales en cuanto a equipos de protección fueron  evidentes, aunque poco a poco se han ido solventando. La escasez de mascarillas fpp2 nos ha hecho trabajar con mascarillas quirúrgicas, cuyo nivel de protección nada tiene que ver con las recomendadas. A este respecto, es de agradecer las donaciones que se hicieron por parte de particulares y empresas de pantallas y equipos de protección. La ola de solidaridad que ha traído la pandemia es otro aspecto positivo que no debe caer en el olvido. De todos modos, la falta de equipos de protección es algo que no debemos permitir que se repita.

Otro aspecto negativo ha sido el de los test diagnósticos. Por un lado, los test rápidos no han sido lo fiables que nos hubiera gustado. Y por otro, pienso que se ha sido muy restrictivo, sobre todo al inicio, a la hora de indicar la PCR. Ya dijo la OMS que había que hacer el mayor número de test posibles. En nuestros protocolos, se reservaba la PCR a pacientes que fueran a ingresar. Teniendo en cuenta la capacidad de Navarra (contando con Nasertic, Navarrabiomed y la CUN con el CIMA), el número de PCR realizadas debería haber sido mucho mayor.

Creo que los profesionales sanitarios hemos dado lo mejor de nosotros mismos en estos días. La colaboración de todos los servicios del CHN ha sido máxima: servicios que asumían pacientes de urgencias; médicos de otros servicios (quirúrgicos y médicos) apoyando en plantas COVID y ayudando en los ingresos de Urgencias; residentes de Medicina de Familia reforzando el Servicio de Urgencias… Mención especial merece la importante ampliación de las UCIs y los compañeros de anestesia que tuvieron que asumir muchos de esos pacientes (incluso en Urgencias se prepararon seis camas por si había que trasladar pacientes de UCI). Todo el mundo se ha movilizado de forma voluntaria, aportando en cada caso lo que podía. Sin duda alguna, esto ha sido de lo mejor que nos ha traído esta pandemia: las ganas de ayudar y la capacidad de adaptación de los profesionales.

Esperemos que el tan temido rebrote que todos los expertos predicen, llegue más debilitado de lo que nos auguran los científicos. En cualquier caso, lo que tengo claro es que nos cogerá más preparados y espero que con algunas lecciones aprendidas.

REPORTAJE COMPLETO EN LA REVISTA PANACEA 129, ESPECIAL COVID-19

La revista Panacea 129, especial COVID-19, publica un reportaje en el que se incluyen más testimonios de médicos y médicas de Navarra en su lucha contra la COVID-19 en hospitales, centros de salud y residencias.

Reportaje completo

Descargar revista Panacea, especial COVID-19

 

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