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A los nuevos MIRes: Caminad en buena compañía. Por Joaquín De Carlos, vocal de Médicos Jóvenes del COMNA.

El editorial de la revista Panacea 133, de Junio de 2021, está dedicada a los médicos internos residentes que comienzan este año su formación en Navarra. Joaquín De Carlos, vocal de Médicos Jóvenes del Colegio de Médicos de Navarra, les dedica este espacio para darles la bienvenida.

Ver y descargar Panacea 133  https://colegiodemedicos.es/panacea/

EDITORIAL

A los nuevos MIRes: Caminad en buena compañía. Por Joaquín De Carlos, vocal de Médicos Jóvenes del COMNA.

Dormir, desayunar, estudiar, comer, estudiar, cenar, dormir. Este es el ciclo con el que muchos se sentirán identificados y que se repite día tras día, mes tras mes, durante al menos seis años de carrera y en la preparación para el examen MIR.  Este contador se pone a cero cada veinticuatro horas, y vuelve a reproducirse sin importar qué ocurra (aún con pandemia de por medio). Lo importante es seguir andando e ir sumando pequeños pasos hacia adelante.

Cuando comienza una etapa en nuestras vidas, tendemos a fijarnos en el final, sin disfrutar del camino que vamos recorriendo. Durante el periodo escolar, era el final de curso con la llegada del verano. Al terminar la Educación Secundaria Obligatoria (ESO), en la elección de la rama de Bachiller de Ciencias y conseguir una buena nota. Posteriormente, la temida selectividad, puerta de acceso necesaria para acceder a la Facultad de Medicina. Tras ir saltando los obstáculos, la disyuntiva de traspasar las fronteras o quedarse a estudiar en territorio navarro.

En la Universidad, el ritmo se acelera, con el examen MIR en el horizonte. Sin darnos cuenta, llega un junio en el que nos encontramos en tercer curso (o paso de ecuador).  En otro abrir y cerrar de ojos, nos convertimos en graduados, con un título entre las manos que nos confirma que no es un espejismo. Tras un verano fugaz para cargar pilas, encaras la recta final, el estudio para el MIR. Tras largas jornadas de estudio, clases, simulacros, inseguridades y mil emociones, llega el día. Ese sábado que todos teníamos marcado en el calendario, en el que rellenas una plantilla y como una lámpara mágica, nos transforma momentáneamente en un dígito.

Quizás, este año haya sido de los más difíciles para preparar el MIR. La pandemia COVID ha originado incertidumbre y cambio en todo el sistema tal y como estaba configurado. Y si hay algo que los opositores llevamos mal, es la incertidumbre y cambios de última hora. Se alteran los tiempos de estudio, el formato virtual de las academias, modificaciones en fechas de realización del examen, elección de plazas, incorporación, forma de asignación… Una montaña rusa. La indecisión de los organismos responsables ha supuesto una dificultad añadida en la planificación de la vida de los futuros residentes. Sin embargo, de todo problema puede extraerse un mensaje positivo. En este caso, la unidad como colectivo reflejado en las movilizaciones realizadas. Asimismo, la capacidad de adaptación y fortaleza individual. A todo ello se ha sumado el Colegio Oficial de Médicos de Navarra, adhiriéndose y apoyando al mensaje de la Vocalía de Médicos Jóvenes a nivel nacional. También, siendo transmisor e interlocutor con las distintas instituciones de ámbito regional del nuevo sistema de elección, ofreciendo un canal de diálogo y proponiendo soluciones.

Después de todas estas turbulencias que han supuesto la realización de un esfuerzo adicional, parece que, como todos los periodos, este también está llegando a su fin. Como broche final a todo el esfuerzo realizado, toca hacer una larga lista de opciones, tanto de hospital como de ciudad y especialidad, otro de los puntos más críticos en nuestra trayectoria. Sólo dos palabras para aquellos indecisos entre especialidades o que se han visto obligados a escoger una opción diferente a la primera en su lista. Por un lado, que conforme van pasando los años, caes en la cuenta de que las especialidades tienen más puntos en común que lo que las separa. Por otra parte, quizás lo más importante sea elegir entre el ‘’Yin’’ y el ‘’Yan’’, médicas o quirúrgicas. Dentro de cada una de ellas, la práctica de estas es muy similar. Sin embargo, lo esencial es el equipo humano que nos rodea y el entusiasmo personal en el trabajo diario.

A partir del momento que pones el pie en el hospital, el número de MIR pasa a un segundo plano, por no decir al décimo. Afortunadamente, dejas tu papel de dígito atrás para comenzar a ser médico, persona, compañero…. Eres miembro de un grupo, donde cada uno tiene un papel y funciones distintas, pero un mismo objetivo. Durante la residencia, entre jornada laboral y guardias, pasarás aproximadamente un tercio del año en el hospital. Esto supone que aquellos con los que convives conformen una especie de segunda familia.

Al finalizar una etapa, no es mala idea echar la vista atrás. Entonces caes en la cuenta de todos los puertos que has ascendido, descendido, y todos los que te quedan por recorrer. Gladwell diría que ya sois expertos en este arte, porque ya habéis sobrepasado y con creces, las 10.000 horas de esta práctica que le convierten a uno en “maestro”. Todo lo que habéis alcanzado y conseguiréis, es gracias a vuestro esfuerzo, apoyo de familia/amigos y una pizca de suerte. Con estas palabras, me gustaría transmitiros mi enhorabuena por vuestro enorme trabajo y recordaros que disfrutéis del viaje de la residencia. Pero, ante todo, caminad en buena compañía.

 

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