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Trombosis

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Acerca del proyecto

CAMPAÑA DE EDUCACIÓN SANITARIA DEL COLEGIO DE MÉDICOS DE NAVARRA

 EN COLABORACIÓN CON SOCIEDADES CIENTÍFICAS

TROMBOSIS

Dra. Julia Coll Vallier

Especialista en Hematología y Hemoterapia del Hospital Universitario de Navarra y tesorera de la Asociación Vasco-Navarra de Hematología y Hemoterapia, ASOVASNA.

¿Cuándo hay que sospechar que tenemos un trombo?

¿Con qué fármacos me pueden anticoagular?

¿Durante cuánto tiempo se mantiene la anticoagulación?

Nota de prensa

TROMBOSIS:

“Tras un trombo, se aconseja retirar la anticoagulación de forma individualizada”

La Dra. Julia Coll Vallier, especialista en Hematología y Hemoterapia del Hospital Universitario de (HUN) Navarra y tesorera de la Asociación Vasco-Navarra de Hematología y Hemoterapia, ASOVASNA, indica en el siguiente vídeo que las localizaciones más frecuentes de un trombo son los pulmones y las piernas. Además, ofrece un recorrido por los diferentes tipos de anticoagulantes que existen actualmente y explica sus diferentes características.

La trombosis es una de las enfermedades más comunes y mortales de occidente y una de las menos conocidas. Se produce por la formación de un coágulo de sangre que obstruye una vena o arteria, de manera que puede generar múltiples complicaciones, desde un infarto, hasta una enfermedad cardiovascular.

Sin embargo, la Dra. Julia Coll considera “muy raro que una persona presente un trombo y no se dé cuenta (aunque no es imposible)” y advierte que sus principales localizaciones son piernas y pulmón. En caso de que ocurra en una pierna, los síntomas que ofrece un trombo “son la inflamación, la pierna se pone roja y caliente y será difícil caminar”. Si el trombo se aloja en un pulmón “se suele notar falta de aire o dolor en alguna zona del pecho”.

SITUACIONES Y PACIENTES

La Dra. Coll recuerda que, en la mayor parte de los casos, la trombosis no ocurre de forma espontánea, “si no tras un reposo de más de tres días en domicilio, por ejemplo, por una rotura de un pie o por una gripe, o como consecuencia de un viaje de más de 4 horas sin movilización, por ejemplo, en avión, o tras un ingreso o cirugía”.

No obstante, ocurre con mayor frecuencia en pacientes con antecedentes familiares de estos eventos, en pacientes con cáncer, embarazadas o pacientes con enfermedades autoinmunes.

Pueden existir trombosis sin síntomas o en zonas más raras como el abdomen, pero normalmente estas situaciones se producen en pacientes con más patologías como cirrosis, cáncer o infecciones importantes.

Ante estos síntomas se aconseja acudir a un centro hospitalario para realizar una ecografía de la pierna o un TAC de tórax para ver y localizar el trombo.

DISTINTOS TRATAMIENTOS

En caso de que se confirme la existencia de un trombo, el tratamiento que se prescribe es la anticoagulación, “es decir, una medicación que hace más líquida la sangre para que ese trombo no empeore”, describe la hematóloga.

Actualmente, existen tres opciones terapéuticas. De inicio, la más habitual es la heparina de bajo peso molecular, que normalmente se inyecta en la tripa cada 24 horas. Se trata de un fármaco que cubre la Seguridad Social, no requiere controles cada poco tiempo con Hematología (suelen ser cada dos o tres meses) y no presenta interacciones con otros fármacos.

El segundo tratamiento es el ‘sintrom’, un fármaco oral, “muy eficaz, aunque incómodo porque se debe tomar cumpliendo un calendario y obliga a controles cada poco tiempo en un centro sanitario”. También está cubierto por la Seguridad Social. Otra ventaja de este fármaco es la existencia de varios antídotos para suprimir su efecto de forma más o menos rápida si se requiriera, por ejemplo, debido a un sangrado tras un accidente. Es un fármaco seguro en pacientes con insuficiencia renal grave o en diálisis.

Por último, los anticoagulantes de acción directa (hay cuatro diferentes), que también son orales, pero que, al contrario que el sintrom, no requieren controles ya que es una pauta fija de tratamiento. “Estos fármacos están contraindicados en nuestro país en casos de insuficiencia renal muy grave o diálisis”, recuerda, y no los cubre la seguridad social para la trombosis.

RETIRADA DE LA ANTICOAGULACIÓN

Según indica la Dra. Coll, para retirar la anticoagulación, las guías médicas aconsejan a menudo hacerlo de forma individualizada. Si la trombosis se localiza en una pierna, “normalmente citaremos al paciente a los 3 meses con una nueva ecografía y una analítica con el dímero D que advierte de la predisposición a hacer otro trombo”. Pero si el trombo fue consecuencia de un período de reposo o cirugía, “y no hay antecedentes familiares ni personales de un trombo anterior, retiraremos la anticoagulación”, indica. En caso contrario, es posible que se deba mantener “de forma indefinida”, aunque para tomar esta decisión es aconsejable realizar un estudio de trombofilia y, en cualquier caso, seguir los consejos médicos.

Si el trombo se aloja en el pulmón, advierte, “solicitaremos revisión por parte de Neumología para que ayude a tomar la decisión de retirar o no el anticaogulante”. La pauta de anticoagulación será la misma descrita para el caso de un trombo en la pierna.

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