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Entrevista a Rafael Teijeira en Diario de Navarra: “Habría que definir con claridad qué es atendible telemáticamente en Primaria”.

Teijeira, especialista en Medicina Legal y Forense, ha renovado en la presidencia del Colegio de Médicos, que cuenta con casi 4.400 colegiados. El colectivo está “hastiado y saturado” después de un año de pandemia, pero con el compromiso intacto. Eso mismo piden a cambio a la sociedad.

AINHOA PIUDO

El optimismo al que asegura ser proclive “por herencia paterna” no le alcanza al reelegido presiente del Colegio de Médicos cuando se trata de valorar si hemos extraído alguna lección colectiva de este último año. “No tengo claro que se haya aprendido algo, pero lo que sí se ha visto es que somos una sociedad frágil, con colectivos especialmente frágiles a los que hay que cuidar, como lo son las personas mayores. Para ello necesitamos potenciar la relación sociosanitaria y ofrecer una atención más integral”, valora. Otra urgencia que cree que ha quedado incuestionablemente demostrada es “la necesidad de invertir en investigación, tanto en el ámbito público como en el privado, y de reconocer el trabajo de los investigadores”.

¿Cuáles son las principales grietas en el sistema sanitario que ha dejado entrever la pandemia?
El sistema sanitario requiere una modificación desde hace años. La pandemia ha puesto de manifiesto que el cambio es necesario y cuanto antes, una vez que la pandemia esté controlada.

¿En qué se concretaría ese cambio?
En primer lugar, hay que dar más autonomía en la gestión. Toda la actividad sanitaria debe estar basada en el paciente, pero liderada por los médicos, que son los que tienen el conocimiento más importante. En segundo lugar, hay que hacer un cambio en la Atención Primaria, desburocratizarla, darle más protagonismo al profesional. También hay que mejorar la relación no presencial que se ha creado a raíz de la pandemia. El paciente es el centro de todo, pero hay que ir desarrollando en la población la idea de que los servicios sanitarios están para la atención de situaciones médicas de necesidad, mientras que hay otras cuestiones que con educación sanitaria se pueden resolver sin necesidad de una atención médica directa.

¿Tenemos que asumir que este modelo mixto entre atención presencial y telemática ha llegado para quedarse?
Probablemente. La cuestión es cómo. No se puede perder de vista que en la Primaria lo fundamental tiene que seguir siendo la atención presencial. A partir de ahí, habría que definir con claridad qué procesos son atendibles telemáticamente, que no es solo telefónicamente, sino a través de herramientas que permiten un contacto mucho más directo con el paciente, pero que todavía no están desarrolladas.

¿El nivel de contagios que hay ahora justifica que la gente siga percibiendo que los centros de salud son casi muros infranqueables?
Es evidente que los centros de salud no se deben ver como muros. Hay que mejorar la comunicación y el triaje. Tampoco los médicos de los equipos de Atención Primaria están satisfechos del todo con el sistema. Por eso hay que buscar herramientas que consigan que esa atención sea la adecuada y la que quieren tanto los pacientes como los médicos. Por otro lado, la población tiene que entender que seguimos en situación de pandemia y que los centros de salud y los hospitales no pueden ser focos en los que se desarrolle la enfermedad. Hay que combinar eso, y no es fácil.

¿No asusta mucho pensar que en 2020 se han diagnosticado un 25% menos de casos de cáncer?
Claro que asusta. No es que no se haya tratado a los enfermos que ya estaban siendo atendidos por los servicios de oncología, porque en ese sentido Navarra ha sido un ejemplo. Pero es cierto que, tal y como ha declarado la Sociedad Española de Oncología Médica, parece que ha habido un 25% menos de casos detectados. Insistimos en que es necesario compatiblizar la atención Covid y la no Covid, y para eso se requiere de un esfuerzo de los médicos, pero también social para ser capaces de controlar este virus cuanto antes.

¿Ha funcionado la colaboración público-privada durante la pandemia o hay aristas que engrasar?
Todo es necesario engrasarlo, pero Navarra ha sido un ejemplo en este terreno. Fue un acierto la creación de mandos únicos de coordinación. Pienso que es una suerte tener un sistema público de salud universal y creo que hay que defenderlo y reforzarlo, pero se puede buscar perfectamente la colaboración con las entidades privadas, siempre buscando el beneficio del paciente.

¿Cómo están los médicos cuando se ha cumplido ya un año de pandemia?
El nivel de saturación y hastío que tienen los profesionales es muy alto. Lo que han demostrado a lo largo de este año es un compromiso con los pacientes y con la sociedad, eso es lo que a mí me gusta resaltar. ¿Qué ocurre? Pues que entienden que la pandemia todavía no está controlada y piden que la sociedad sea responsable. A veces no entendemos que haya conductas absolutamente inadecuadas, minoritarias pero muy llamativas. Es necesario seguir con las medidas de protección y ser consciente de que la situación que vivimos requiere un tiempo de contención todavía.

¿Tienen la sensación de que el reconocimiento de la sociedad se queda en lo estético, en aplausos desde el balcón y medallas de oro, mientras que no se avanza en reivindicaciones como la mejora de sus condiciones laborales?
Hay un defecto crónico en la situación de los sanitarios. La revisión salarial es fundamental, pero no solo. Está el tema de la precariedad o de la movilidad, por ejemplo, que puede llevar a que un paciente tenga 5 ó 6 médicos de Atención Primaria a lo largo del año. Eso no tiene ningún sentido. También están las medidas de conciliación, teniendo en cuenta que el 56% de los colegiados en Navarra son mujeres y que, aunque teóricamente hay una igualdad en las parejas, eso dista mucho de ser realidad. O los lugares que hay a los que sigue siendo difícil que vayan los médicos, porque al final no se les ofrecen las condiciones adecuadas. Los aplausos están muy bien, pero al final habrá que tomar medidas para que todas estas reclamaciones se vayan cumpliendo.

¿Faltan médicos?
No, no faltan médicos globalmente. Salen suficientes estudiantes de Medicina de las facultades que hay en España. Lo que falta es una buena adecuación de las plazas MIR a efectos de conseguir especialistas, especialmente en el ámbito de la pediatría extrahospitalaria, Atención Primaria y algunas otras. Hay que plantear una política de recursos humanos previendo todas las jubilaciones que va a haber en los próximos años, que van a ser muchas. Debemos ser conscientes de lo que se necesita a corto y a medio plazo.

¿A los médicos se les ha pedido ser casi héroes, más que profesionales, en los peores momentos?
A mí no me gusta hablar de héroes y sé que muchos de mis compañeros que han estado en primera línea lo han dejado bien claro. Lo que han hecho es un ejercicio de profesionalismo clarísimo, un compromiso que va mucho más allá de lo exigible. Pero es que la profesión médica es así. Ante las necesidades, nosotros recurrimos a nuestros colegiados y tuvimos una respuesta magnífica: jubilados, profesionales que no abrían sus consultas privadas, alumnos que ya habían terminado la carrera, etc. Eso demuestra que el médico está comprometido claramente con la atención a los pacientes.

¿Se ha trasladado a la sociedad toda la crudeza de la pandemia o tenemos en la retina imágenes un tanto edulcoradas?
Es una reflexión que también me la he hecho yo. Quizá por mi actividad, que es la Medicina Forense, soy poco partidario de dar imágenes crudas de las cosas. Veo situaciones que viven las familias que son tremendamente duras y creo que eso queda en el ámbito de la intimidad. Partiendo de eso, es cierto que probablemente se debería haber sido más explícito. ¿Eso podía haber ayudado? Seguramente sí. Pero valorar retrospectivamente las cosas tampoco nos va a ayudar.

Como especialista en Medicina Legal y Forense, ¿qué sensación le causaron esas imágenes de morgues improvisadas, esas familias que perdieron el rastro del cadáver de su ser querido?
Me recordaba a la gestión de las grandes catástrofes. En España, desde el 11-M ha habido desarrollo de normativa de coordinación para la actuación médico forense y policial en grandes catástrofes. Por otra parte, la sensación es de una tristeza tremenda. Cuando alguien fallece, lo que quiere la familia es poder estar a su lado, acompañarlo en sus últimas horas. Eso no se ha podido hacer en algunos casos. Si además se producen errores en toda la cadena y la familia no es informada adecuadamente, ese dolor es mayor. Nosotros vemos a las familias en esas situaciones de desgracia y empatizamos con ellos. Eso sí, creo que no nos podemos poner en su lugar. Hasta que no le toca a uno es imposible sentir el sufrimiento de esas personas.

¿Se han dado en Navarra casos de personas que no supieran dónde estaba su familiar?
Que nosotros sepamos, no.

¿Esta crisis sanitaria ha enfrentado a los profesionales a dilemas éticos y deontológicos distintos a los acostumbrados o simplemente los ha multiplicado por el número de fallecidos?
El profesional se enfrenta a dilemas éticos todos los días. Cuestiones como la derivación a las unidades de cuidados intensivos o la aplicación de la limitación de esfuerzo terapéutico son decisiones que ya se tomaban antes. ¿Hubo más necesidad? Sin ningún género de dudas, porque el volumen de pacientes era mayor. ¿Se hizo algo distinto a lo que se hace habitualmente? No. Una buena medida que se adoptó en esta comunidad fue la creación de un comité de expertos que ayudaban a los médicos en primera línea a la hora de tomar estas decisiones.

“Veo muy difícil llegar al 70% de vacunados para el verano”

¿Se ha vacunado?
Sí, cuando me tocaba. Dentro de la estrategia de vacunación, nosotros estábamos en el grupo 3A y el domingo me pusieron la segunda dosis.

¿Le correspondía la de AstraZeneca?
No, Pfizer.

A quien sí le ha tocado, ¿tiene que estar preocupado?
Entiendo que la gente esté preocupada y que se haya creado incertidumbre. Pero la detección de estos casos de trombosis venosas centrales, que son graves, significa que hay un sistema de fármacovigilancia que funciona. Ahora lo que procede es estudiarlos, tomar una decisión y explicarla bien (la entrevista fue realizada con anterioridad al anuncio de que España retomará la administración de esta vacuna). Es cierto que como ciudadano me crea cierta confusión que no seamos capaces de transmitir informaciones coincidentes y unívocas desde el ambiento científico y desde el político. Que en un momento dado la Agencia Europea del Medicamento diga una cosa y los gobiernos tomen decisiones distintas a eso no ayuda nada a que la población confíe en esta vacuna, en concreto. Yo tengo un hijo que, por razón de su edad y de su actividad, está vacunado con AstraZeneca. ¿Preocupación? Es imposible que uno no le dé vueltas a la cabeza.

¿Qué porcentajes de médicos se han vacunado ya?
No tenemos esa cifra. Hasta donde nosotros sabemos, la gran mayoría están vacunados, pero todavía seguimos recibiendo notificaciones de que algunos faltan. Insistimos ante el departamento de Salud de la necesidad de terminar ya con la vacunación de los profesionales.

¿Hay médicos que no se han vacunado porque no han querido?
Seguro que los hay, pero tampoco tengo el dato. Vacunarse es una decisión libre e individual, pero debe tomarse con la información adecuada. Lo que hay que dejar claro es que las vacunas son seguras. Yo, personalmente, y nosotros como institución, creemos que lo conveniente es vacunarse, especialmente los profesionales, que no se pueden permitir ser vectores de la enfermedad. Es una cuestión de responsabilidad profesional.

En el ámbito de las residencias, el 25% de los trabajadores no se quiso vacunar. ¿Qué le parece?
Me llama la atención ese 25% y, sin embargo, que más del 90% de los residentes sí se vacunaran. Creo que la gente tiene que ser conscientes de que en este momento la vacuna es la manera que tenemos de controlar la pandemia. E insisto, son seguras.

¿Nos olvidamos definitivamente de alcanzar el 70% de la población inmunizada para el verano?
Desde el Gobierno central y desde los autonómicos siguen insistiendo, pero yo siempre he dicho que no lo veía nada claro. Lo que es una realidad es que se necesitan vacunas. Si llegan, se podrá acelerar el ritmo pero alcanzar el 70%, sin ser yo un experto, me parece tremendamente difícil. Ojalá me equivoque.

DNI

Rafael Teijeira Álvarez nació en Santiago de Compostela (Galicia) en 1959, pero llegó a Pamplona con sólo 6 meses de vida. Estudió en el colegio El Redín y se licenció en Medicina por la Universidad de Navarra, donde también hizo el doctorado. Es especialista en Medicina Legal y Forense y su primer destino fue Pontevedra, al que siguieron Tudela y desde el año 1990, Pamplona. En la actualidad, es el Jefe del Servicio de Patología del Instituto Navarro de Medicina Legal, organismo que dirigió desde el año 2000 hasta agosto de 2020, cuando cesó voluntariamente. Antes estuvo también al frente del Instituto Anatómico Forense de Medicina de Pamplona. Además, es profesor asociado en la Facultad de Medicina de la Universidad de Navarra, donde imparte la asignatura de Medicina Legal y Deontología. Preside el Colegio de Médicos de Navarra desde noviembre de 2015 y antes había sido ya vicepresidente (2010-2015) y vocal de la Comisión de Ética, Deontología, Derecho Médico y Visado Colegial (2005-2010). Está casado, tiene 3 hijos y 7 nietos de los que ha podido disfrutar “limitadamente” durante la pandemia. “En los últimos meses, únicamente en la calle”.

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